Era la primera empresa de su género en
América Latina, vestigio de esperanza para las autoridades municipales y estatales que presumían un desarrollo empresarial acelerado para Gómez Palacio y el resto de la Comarca, pues la planta era conocida como la precursora del desarrollo industrial de La Laguna.
La Jabonera La Esperanza, sin duda alguna, era la empresa más representativa de Gómez Palacio hace 20 años. Su estadio de beisbol era reconocido por la población, que acudía con frecuencia. Pero en 1993 la compañía se declaró en quiebra, que no procedió porque meses antes los trabajadores habían emplazado a huelga.
En 1883, Juan F.Brittingham aceptó la invitación que su amigo Juan Terrazas le había hecho para que visitase Chihuahua. Ahí conoció a la que sería su primera esposa, la Srita.Damiana González, hija del político y empresario Celso González.
Juan F.Brittingham se enamoro de México al instante. De 1884 a 1893 residió en Chihuahua; de 1893 a 1926 vivió en Gómez Palacio, Dgo. -salvo el período revolucionario, en el que residió en El Paso, Texas- y a partir de 1927 radicó un tiempo en Mexicali, B.C. y posteriormente en la Ciudad de México. Llama la atención que Juan F.Brittingham llegó a México cuando tenía 24 años de edad, y permanecería en nuestro país otros 54. El período comprendido entre 1937 y 1940 -los últimos años de su vida- los pasó en Los Angeles, California, debido a que su estado de salud le impedía resistir la altitud de la Ciudad de México.
El período propiamente “lagunero” de D.Juan F.Brittingham comienza en 1893, cuando viene a residir a Gómez Palacio, Dgo. Su cambio de residencia obedecía a un propósito: venía a dirigir la Jabonera La Esperanza, negocio recién adquirido por él y sus socios.
La Comarca Lagunera era por entonces una región de alta inmigración, con un gran potencial de desarrollo y un futuro extraordinario. Fue precisamente aquí donde D.Juan F.Brittingham amasó su fortuna, primero en la Jabonera La Esperanza y luego con la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna. Viviendo aquí enfrentó la muerte de su primera esposa. Fué aquí también que, en junio de 1896, contrajo segundas nupcias con la Srita.Otila Avila, hija de conocidas familias de Lerdo, Dgo. Durante los 33 años que residió en Gómez Palacio, Dgo., destacó como industrial y como benefactor de la comunidad.
Los primeros habitantes de la ciudad fueron los nahoas, nómadas procedentes del norte del continente, hace dos mil años. Durante el período postclásico la ciudad fue ocupada por naturales zacatecos y sus contemporáneos tepehuanos, desde el sureste del valle del Guadiana, hasta Nombre de Dios.
El origen de la ciudad se debe al antiguo mineral del Cerro del Mercado, llamado así en memoria de su descubridor, el capitán Ginés Vázquez de Mercado. El conquistador español Francisco de Ibarra realizó viajes de exploración en el año de 1554, y en el año 1562 es nombrado gobernador de la provincia por el Virrey Don Luis de Velazco.
Una vez que recibió Francisco de Ibarra su nombramiento de Gobernador de la Provincia, se dispuso a dar principio a las exploraciones con su nueva investidura. Fundó nuevas ciudades y recorrió todo el extenso territorio descubierto por él para fundar la provincia que bautizara con el nombre de la Nueva Vizcaya, en recuerdo del lugar donde nació. Fundó la ciudad de Durango el 8 de julio de 1562.
Hacía pocos años que el Valle de Guadiana lo había descubierto el propio Ibarra. Se trataba de un ancho y luminoso valle, debido a dos ríos que lo cruzan. Dotado de mucho monte donde, además de la madera que se podía aprovechar, había animales de caza y pescado en los ríos. Y también había lugares donde existían minas. Es por lo que decide fundar ahí la cabecera de su gobierno.
Posteriormente se decide donde debe quedar la Plaza de Armas de la Nueva Villa, donde debería quedar la iglesia de la Asunción y al sur el palacio de los gobernadores, y al oriente y poniente fueron repartidas las tierras para los habitantes de esa zona.
Al principio se le empezó a llamar Villa de Guadiana, por el valle en que estaba fundada.
Como la Villa era eminentemente agrícola, había necesidad de cultivar las tierras circundantes, por lo que Ibarra le dio tanto a los vecinos como a los nativos de esas tierras implementos de labranza y, durante el primer año, Francisco de Ibarra los sostuvo mientras levantaban las primeras cosechas.
En la fundación de la ciudad el primer acto fue una misa oficiada por Fray Diego de la Cadena, celebrada en la esquina sureste de las hoy calles de 5 de febrero y Juárez, a la que asistieron Ibarra, sus capitanes y vecinos.
Desde ese día la Villa se llamó “Durango”, en recuerdo de la patria chica de su fundador. Su nombre quiere decir “más allá del agua”.